Soldadura por plasma
El constreñido — alta densidad de energía para cordones profundos y estrechos
AI generated En la por plasma, el se estrecha mediante una boquilla estrecha y se concentra en un chorro de plasma caliente. La alta densidad de energía permite penetraciones profundas, cordones estrechos y una mínima — para piezas de precisión y altas velocidades.
El plasma es el cuarto estado de la materia: un gas tan calentado e ionizado que se vuelve conductor eléctrico. En la aprovechas exactamente eso: el arde entre un y la pieza, pero se estrecha mediante una boquilla refrigerada por agua. El se ve obligado a pasar por una abertura estrecha — de un arco ancho similar al TIG se convierte en un chorro de plasma afilado y concentrado con una densidad de energía muy alta.
Qué provoca físicamente la constricción
Imagina el como agua de una manguera. Sin boquilla se expande; si cierras la abertura, sale un chorro concentrado. En el plasma ocurre exactamente eso con el gas conductor: la boquilla comprime el , la densidad de corriente aumenta y la temperatura en el núcleo del chorro alcanza valores muy superiores a los de un libre. La diferencia con el TIG es precisamente esta constricción — y tiene tres consecuencias:
• Penetración profunda: El chorro de plasma funde profundo y estrecho — hasta el "ojo de cerradura" (keyhole) que atraviesa toda la chapa.
• estrecha: Como el calor se aplica de forma concentrada, la ZAT es pequeña — menos deformación, menos cambio de estructura.
• Alta velocidad: Chapas finas se sueldan a gran velocidad sin material de aporte.
Dos gases, dos funciones
En plasma trabajas con dos gases:
• (normalmente argón): fluye por la antorcha, se ioniza y forma el chorro de plasma.
• (argón o argón-helio): rodea el chorro por fuera y protege el baño de la oxidación.
El caudal y la mezcla de ambos gases controlan la penetración y la forma del cordón — por eso el plasma es más sensible a los parámetros que el TIG.
El arco piloto — el truco de estabilidad oculto
Un pequeño arco auxiliar arde permanentemente entre el electrodo y la boquilla — el arco piloto. Mantiene el plasma incluso sin contacto con la pieza. Esto hace que el proceso sea extremadamente fiable en el encendido y estable, especialmente al arrancar y en interrupciones. Para instalaciones automatizadas y arranques limpios es oro puro, porque el arco principal enciende inmediatamente en cualquier momento.
Los dos modos de funcionamiento:
• Microplasma (0,1–15 A): Para chapas finísimas desde 0,05 mm — precisión como en la soldadura blanda, pero una verdadera unión soldada. El es tan estable que no se apaga con corrientes mínimas.
• Plasma keyhole (más de 100 A): El chorro de plasma atraviesa la chapa y se cierra detrás de la antorcha — cordones de una sola pasada en chapas de hasta 10 mm, sin material de aporte.
¿Plasma, TIG o láser?
Los tres se solapan, pero con una clara división del trabajo: el TIG es la precisión manejable para la producción individual, el plasma la variante más potente con mayor penetración y velocidad, el láser el nivel aún más extremo para la serie automatizada. Regla general: para el taller clásico suele bastar el TIG; el plasma merece la pena cuando necesitas alta densidad de energía, penetraciones profundas y repetibilidad.
Las aplicaciones están en todas partes donde se combinan precisión y velocidad: tuberías, depósitos de acero inoxidable de pared fina, piezas de tecnología médica y producción en serie automatizada.
El precio: el equipo es más caro y complejo que el TIG, el manejo de parámetros más exigente y las boquillas se desgastan. A cambio obtienes uno de los arcos más estables que existen.