Termografía activa
Una variante de la termografía en la que se aporta energía térmica al objeto de ensayo de forma dirigida desde el exterior para evaluar los procesos transitorios de enfriamiento. Esto permite detectar discontinuidades que permanecen invisibles en equilibrio térmico.
La termografía activa es un método de ensayo no destructivo. Aportas brevemente calor a la pieza y observas con una cámara termográfica cómo se propaga el calor y se enfría de nuevo. Las irregularidades en el material, como grietas o faltas de fusión, perturban el flujo de calor y se hacen visibles como puntos calientes o zonas frías. Es importante que guíes la fuente de calor de manera uniforme sobre la superficie y mantengas la cámara quieta, si no, obtienes imágenes borrosas. La cantidad de energía adecuada depende del material y del espesor de pared: demasiado calor y la pieza brilla, muy poco y no ves nada.