Desoxidación
La desoxidación une el oxígeno disuelto en la fusión del metal con elementos de alta afinidad por el oxígeno, como silicio, manganeso o aluminio. Estos óxidos ascienden y se eliminan como escoria. Sin desoxidación, se forman poros e inclusiones frágiles en la soldadura.
Mecanismo fisicoquímico de acción
En el acero líquido, el oxígeno está disuelto atómicamente. Al solidificar, la solubilidad del oxígeno cae bruscamente. El oxígeno quiere escapar como gas o se combina con el hierro formando óxido de hierro. Ambas cosas dañan la soldadura. En la desoxidación se añaden elementos con mayor afinidad por el oxígeno, como silicio, manganeso o aluminio. Estos elementos fijan el oxígeno inmediatamente como óxidos sólidos o líquidos. Los óxidos ascienden por su menor densidad y se retiran como escoria. Así, en el acero no queda casi nada de oxígeno libre.
Relevancia metalúrgica y riesgos al soldar
Sin una desoxidación suficiente, al solidificar se forman burbujas de gas. Estos poros debilitan el cordón y pueden provocar fugas. Al mismo tiempo, aparecen inclusiones de óxido duras y frágiles que actúan como entallas y reducen la tenacidad. Bajo cargas dinámicas, estos cordones fallan prematuramente. Un exceso de desoxidante también es perjudicial: el excedente de silicio o manganeso desplaza la microestructura hacia una mayor dureza y puede favorecer fisuras en caliente.
Práctica de taller e instrucciones de trabajo
Los prácticos eligen el material de aporte según el material base y la superficie. Para acero no aleado se usa alambre o electrodo revestido con suficiente manganeso y silicio (p. ej., G3Si1 con 1,5 % Mn y 0,8 % Si). Con chapas oxidadas o con calamina, se aumenta la proporción de desoxidante o se limpia mecánicamente el borde de la junta antes de soldar. La escoria debe eliminarse por completo tras cada pasada para evitar inclusiones de óxido.