Pasivación electroquímica
La pasivación electroquímica forma una capa de óxido fina y estabilizada en las superficies metálicas mediante polarización anódica. Esta capa previene una mayor corrosión y protege el material.
Mecanismo de acción fisicoquímico
La pasivación se realiza mediante la aplicación de una corriente eléctrica positiva (polarización anódica) sobre un metal en un electrolito adecuado. Esto provoca una rápida oxidación de la superficie, formando una capa fina y adherente. Esta capa evita el proceso de corrosión posterior aislando el metal del medio circundante.
Relevancia metalúrgica y riesgos en la soldadura
La pasivación es especialmente importante en el procesamiento de aceros y otros metales para aumentar su resistencia a la corrosión. Si se aplica incorrectamente o falta la pasivación, el material puede volverse susceptible a la corrosión, lo que puede provocar grietas y desgaste. También es importante que la pasivación no se interrumpa, ya que esto favorece la reaparición de la corrosión.
Práctica de taller e instrucciones de trabajo
Para realizar una pasivación electroquímica con éxito, deben tenerse en cuenta los siguientes pasos:
1. Preparación del metal: El metal debe estar limpio y libre de impurezas.
2. Selección del electrolito: Se elige un electrolito adecuado, como una solución de sulfato o nitrato, según el material a pasivar.
3. Aplicación de la tensión: La pieza metálica se conecta al polo positivo de una fuente de corriente y se sumerge en el electrolito. La tensión debe ser lo suficientemente alta para que se produzca una oxidación rápida.
4. Duración de la pasivación: El tiempo depende del nivel de protección deseado, pero normalmente oscila entre unos minutos y varias horas.
5. Postratamiento: Después de la pasivación, el metal se seca y, si es necesario, se conserva en un entorno protegido.