Conversión de óxido
La conversión de óxido es un tratamiento químico en el que los óxidos de hierro presentes en el acero se transforman en complejos estables e insolubles mediante imprimaciones reactivas. Esto evita el levantamiento de la capa de pintura posterior.
Mecanismo de acción físico-químico
La conversión de óxido es un proceso en el que los óxidos de hierro presentes en el acero se transforman en complejos estables e insolubles mediante imprimaciones reactivas. La imprimación reacciona químicamente con los óxidos de hierro formando una capa que evita la corrosión posterior.
Relevancia metalúrgica y riesgos al soldar
La conversión de óxido es especialmente importante en el campo de la soldadura para prevenir daños por corrosión. Sin este tratamiento, el acero puede seguir oxidándose después de soldar y reducir la vida útil de los componentes. Un proceso de conversión de óxido defectuoso puede provocar una conversión incompleta o una sobreconversión, lo que a su vez conduce al levantamiento de la capa de pintura posterior y contamina la soldadura.
Práctica de taller e instrucciones de trabajo
Para una conversión de óxido exitosa, es importante que el acero esté limpio antes de pintar. La imprimación debe aplicarse con un espesor de 20-30 µm y dejarse secar al menos 15 minutos. Después de la conversión, el acero debe tratarse con una pintura adecuada dentro de las 4 horas para crear la capa protectora.